El seguro de vida es aquel que garantiza una indemnización, a cobrar por el beneficiario del mismo, en caso de fallecimiento o invalidez permanente del asegurado. La cuantía de dicha indemnización vendrá marcada por diferentes factores, entre los que destaca la prima abonada periódicamente al tomador del seguro.

Tomador: persona física o jurídica que suscribe la póliza y que asume los derechos derivados del contrato, es decir, la compañía aseguradora.
Asegurado: persona física sobre cuya vida se estipula el seguro y que figura nominativamente en las condiciones particulares del contrato.
Beneficiario: es la persona física o jurídica titular del derecho a las prestaciones garantizadas. Puede ser el asegurado en caso de invalidez permanente absoluta, o las personas o entidades nombrado específicamente por el asegurado en caso su de fallecimiento. El asegurado podrá cambiar la identidad del beneficiario mediante notificación expresa a la compañía.

En los seguros de vida se ha de distinguir entre:

Cobertura básica: caso de fallecimiento e invalidez permanente absoluta por cualquier causa.
Coberturas complementarias: casos de fallecimiento e invalidez permanente absoluta por accidente o por accidente de circulación (siempre y cuando se produzca un evento futuro e incierto cubierto por la póliza durante la vigencia del seguro).