El objeto asegurable es el inmueble destinado a vivienda; por lo tanto, si se destinase a un uso profesional o industrial, el riesgo no sería aceptado por la compañía aseguradora.
La antigüedad de la vivienda es un factor que muchas compañías tienen en cuenta a la hora de aceptar el riesgo; así las viviendas con una antigüedad mayor de 40 o 50 años pueden ser excluidas por parte de algunas compañías, o aceptar el aseguramiento con un incremento en la prima.
Las medidas de protección (rejas, alarmas, puertas blindadas, etc.) son exigidas por muchas compañías para poder realizar seguros sobre viviendas secundarias, en despoblado, bajos o áticos. En ocasiones, en tanto que implican una reducción del riesgo, suponen un abaratamiento en la prima.
Un elemento básico que tienen en cuenta las aseguradoras, de cara a aceptar el riesgo son las características de construcción de la vivienda, de modo que aquellas viviendas prefabricadas, de madera, o que, en definitiva, no sean de sólida construcción, podrán ser excluidas del seguro.
Otras exclusiones comunes en las pólizas de hogar son las siguientes:
Las sanciones personales y/o multas de cualquier tipo.
La propiedad o utilización de cualquier clase de vehículo de motor que precise matriculación.
La propiedad, utilización o manipulación de armas de fuego.
Realización de cualquier actividad profesional o comercial lucrativa o no.
Los daños producidos por termitas, gusanos, polillas, o cualquier plaga de insectos.
Vicio propio o defecto latente, error de diseño, de montaje o construcción; fabricación defectuosa o utilización de materiales defectuosos en el desarrollo, proceso o fabricación
Desgaste o deterioro inherente al uso de los bienes, averías de tipo mecánico, eléctrico o electrónico
Evaporación, erosión, corrosión, oxidación, arañazos, raspaduras, desconchados, incrustaciones, podredumbre, moho, humedad o sequedad de la atmósfera, temperaturas extremas o cambios extremos de temperatura; cambios de color, textura, sabor, y acabado.
Asentamiento, deslizamientos o hundimientos del terreno, contracción, dilatación y agrietamiento del riesgo asegurado, a menos que estos hechos sean como consecuencia de un riesgo garantizado por la póliza.
Daños causados como consecuencia de cualquier clase de contaminación.
Accidentes del fumador, o cuando los objetos caigan aisladamente al fuego, salvo que estos hechos ocurran con ocasión de un incendio propiamente dicho.
Los daños ocasionados cuando los agentes atmosféricos penetren por puertas, ventanas u otras aberturas que hayan quedado sin cerrar o cuyo cierre fuera defectuoso.
Descabalamiento de colecciones, juegos, equipos y conjuntos de muebles o bienes.
Las simples pérdidas, extravíos o descuidos.
Los robos en general o hurtos en los que intervenga, como autores, cómplices o encubridores, familiares o empleados domésticos del asegurado.
Los robos no denunciados ante la autoridad competente.
Los hurtos de dinero efectivo, joyas y objetos de valor.
Los daños causados por la sola acción del calor, por contacto directo o indirecto con aparatos de calefacción, de acondicionamiento de aire, de alumbrado o del hogar, por accidentes del fumador, o cuando los objetos caigan aisladamente al fuego.
Los daños a consecuencia de efectuarse trabajos de construcción y reparación del edificio, y/o a la falta de conservación y reparación del mismo.
Los daños debidos a heladas y/o a defectos de construcción del edificio.